Tengo que dejar de fumar, y no es la primera vez que lo intento, pero esta vez debería tomármelo en serio porque la verdad es que no sólo ahorraría en tabaco sino también en salud. Llevo más de un año intentando recuperar peso, y lo voy consiguiendo poco a poco, pero sé que el camino sería más corto si dejara éste estúpido vicio. No me valefumarme sólo la mitad del cigarro. Ni reducir la cantidad de un paquete diario a medio. Esta vez tiene que ser de golpe porque después de probar muchas maneras de hacerlo creo que la más correcta o efectiva es esa. Decir que no. Echarlo de menos. Pasar incluso el mono de esos días de ansiedad que provoca la falta de nicotina en nuestro cuerpo, y no dejarme ganar por ella.
No es fácil. Hoy es el primer día, y me está resultando complicado no encenderme ninguno mientras escribo esto. Mientras me tomo un café… o ahora, cuando termine de almorzar porque más que un vicio es una mala costumbre que he adquirido durante estos años.
Paciencia y fuerza de voluntad. Si la he tenido para otras cosas, espero tenerla también para esto.
Si la calma llegara con el olvido sería más fácil de reconocer, pero sigo sin encontrarla y poco me queda para que me canse de buscarla porque mientras más lo hago, más se esconde de mi.
Cuando lo das todo corres el riesgo de quedarte sin nada. Y poco a poco me doy cuenta de que eso es así cada vez más. No creo que por esto nos debamos volver herméticos, pero creo que al menos, si deberíamos tener cuidado con lo que damos, y a quien se lo damos.
Pocas veces abandono un sueño por considerarlo un imposible, pero cuando no depende tan sólo de ti, cuando existen otras personas involucradas en la consecución de ese sueño, quizás haya que abandonar esa idea… Donde el sueño es directamente proporcional al número de intentos fallidos por lograrlo, e inversamente proporcional a la fuerza que empleaste para conseguirlo.
Se puede vivir en cualquier sitio. Se puede trabajar en cualquier lugar, pero, ¿se puede amar a cualquier persona?.
El amor es el sentimiento que todo lo mueve, y el desamor, es solamente el hermano malo. Como Caín y Abel al final uno de los dos acaba matando al otro… Yo siempre confiaré en el primero, en el AMOR con mayúsculas, y tendré cuidado de mantenerme alejada del segundo, que es el que hace daño. El odio, al contrario, no sé si es algo que de verdad he llegado a sentir, o si me lo he inventado porque como palabra suena más fuerte que el propio sentimiento que provoca el ser odiado.
Hoy siento la satisfacción de mirar alrededor y ver que la mayoría de la gente que quiero es feliz e intentaré dosificar esa felicidad para que dure toda una vida… de la mejor forma que sepa en cada momento.
Alguien me dijo hace poco, que cuando estás mal, la mente se nutre de buenos recuerdos del pasado, pero luego, cuando te paras a analizarlos, te das cuenta de que esos momentos… tampoco fueron tan buenos.
Sé que estar trayéndolos continuamente a mi mente no es buena medicina para olvidarlos, pero tampoco tenía tan claro que quería hacerlo del todo hasta hace un tiempo, cuando me di cuenta de que no era tan fácil.
La niña inteligente que decían que era no demostró que lo era cuando dejó que la pisaran de esa forma. Intentaré no lamentarme más porque el tiempo que gasto en hacerlo sólo es tiempo perdido, pero sólo el hecho de intentarlo ya me resulta difícil. No me salen las palabras y las que salen parecen contener todo el vacío que no hablo, pero que sí escribo.
Búscame en otra piel,
En otro labios si quieres.
Búscame en otra cara,
Y en otras manos.
Búscame para que sepas
Que ya no estoy contigo.
Para que notes mi ausencia
En cada abrazo…
Para que no escuches mi risa
Y en silencio, piénsame.
Encuéntrame en cada suspiro
Que lanzas al viento.
En cada quejido,
Y también, en cada lamento.
Encuéntrame en tu huida,
Y en el olor de tu ropa.
En cada noche, y en cada día
Y cuando me encuentres…
siénteme a solas.
Estoy haciendo una limpieza a fondo y he descubierto rincones de mi casa que ni yo sabía que existían. También descubro que mi madre sí tiró todas mis cosas de preescolar, que no es que las necesitara con urgencia para algo importante, pero me hubiese hecho ilusión recordar algunas cosas. Bueno, pues sí tiró todo eso, pero no tiró por ejemplo su colección de revistas “mas allá”, unas doscientas. Ni una enciclopedia que ya podría formar parte del archivo central del Estado para documentos de más de cien años de antigüedad. Ni esos discos de vinilo que jamás piensa volver a escuchar. Tengo miedo de seguir buscando por si me encuentro una gramola.
En fin, que esto de haber nacido la última es un coñazo. Ni siquiera tengo muchas fotos de cuando nací. Se cansaron de hacerles fotos a mis hermanos mayores y yo, con diez años de diferencia, me colé en la fiesta cuando todos se habían ido.
A lo mejor soy adoptada, quien sabe… Y mi madre biológica sí guarda el primer libro que escribí y que trataba de un dragón blanco… Seguiré investigando, y a lo mejor, con un poco de suerte encuentro la puerta que me devuelva otra vez a este mundo.
De profesión.. eterna opositora. Mi aspiración, la inspiración envasada al vacío. Mi color... el azul hasta que descubrí la gama de los eléctricos..- Un sueño: volar... De pequeña pensaba que podía hacerlo y me tiré de una azotea... no me volví gilipollas, pero descartaron toda posibilidad de que fuera vida inteligente.